El acoso escolar es un tema que se ha vuelto más frecuente y desafortunadamente más presente en las instituciones educativas. Como padres y profesores es muy importante conocer a los niños, observarlos, dialogar con ellos y reportar cualquier conducta que veamos que está afectando al niño o al grupo.  Si bien es cierto que los conflictos forman parte de cualquier relación entre personas, los resultados pueden ser positivos o negativos dependiendo la manera en que se aborden y enfrenten.  Usualmente el origen de un conflicto surge a partir de una necesidad no satisfecha o porque las partes involucradas tienen maneras distintas de hacer las cosas. En algunos contextos escolares la competencia generada por obtener determinadas calificaciones, reconocimientos, lugares, etc. puede generar que algunos niños se perciban menos capaces o se sientan excluidos ocasionando en ellos resentimientos que se van acumulando y, si no tienen una manera sana de expresarlos, pueden presentar conductas disruptivas tales como acoso o bullying hacia demás compañeros.

La rabia es una respuesta instintiva que todos los humanos tenemos  frente a lo que percibimos como un ataque o amenaza a nuestra persona, a nuestros seres queridos o a nuestros planes o proyectos.  Esta respuesta nos prepara para defendernos o luchar. El problema surge cuando la persona no cuenta con recursos suficientes para resolver la dificultad y solamente recurre al  ataque verbal o físico como solución al problema. Lamentablemente la tendencia a resolver conflictos y diferencias por medio de la violencia  y crueldad ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Si bien esto no justifica una reacción de este tipo, es un hecho triste que el acoso forme parte de la vida de muchos niños.

Para comprender mejor el concepto de acoso o bullying éste puede definirse de la siguiente manera: Comportamiento repetido, intencional y agresivo contra una persona que tiene que defenderse de alguien que tiene más poder que él o ella. La principal diferencia con la agresión es que el acoso es repetido e intencional; un acto de agresión puede o no ser intencional; Si los actos de agresión se repiten en un objetivo específico, entonces se vuelve intencional y es cuando puede comenzar a convertirse en intimidación si las personas no intervienen. Los tipos de acoso pueden ser verbal, cibernético o físico contra una persona. Pueden incluir amenazas, exclusión social, vandalismo, chismes, extorsión, robo. Estas conductas se repiten y pretenden herir, dañar o humillar a la persona. La violencia física es menos frecuente que la psicológica y social y es más propia de los varones. Las mujeres utilizan con más frecuencia violencia relacional.

Algunas conductas de acoso que pueden reportar los niños son las siguientes:

  • Insultos
  • Hablan mal de ellos
  • Les ponen apodos con los que se sienten incómodos
  • Esconden sus cosas
  • Lo ignoran
  • No los dejan participar
  • Le amenazan para hacerlo tener miedo
  • Le roban sus cosas
  • Le rompen sus cosas
  • Le pegan
  • Le acosan sexualmente
  • Le obligan a hacer cosas
  • Le aíslan

Algunas características comunes en niños que son víctimas de acoso son las siguientes:

Conductas:

  • No sabe defenderse
  • Necesita atención y ayuda
  • Atrae el acoso
  • Es diferente
  • Hace chistes o comentarios fuera de contexto
  • Es más débil
  • Llora con facilidad
  • Se toma todo en serio
  • No tolera burlas
  • No tolera los chistes
  • Hijo de padres sobreprotectores
  • Ansioso e inseguro
  • Pelea con todos
  • Impulsivo
  • Busca siempre la aprobación de otros
  • Baja autoestima
  • Obediente y complaciente
  • Guarda silencio, no reporta el maltrato

Emociones experimentadas:

  • Sufre
  • Es humillado
  • Se siente solo
  • Se desarraiga
  • Pierde libertad
  • No quiere ir al colegio
  • Baja su autoestima
  • Presenta síntomas de ansiedad
  • Fobias (miedos fuertes a cosas o situaciones específicas)
  • Síntomas de depresión
  • Bajo rendimiento académico
  • Daño moral
  • Victimización
  • Riesgo de suicidio

En ocasiones los niños violentos son receptores de violencia en casa y otros contextos, situación que los lleva a entumir sus sentimientos de rechazo hacia conductas donde se lastime a otros y a hacer a los demás lo que les hacen a ellos. Otra razón por la cual un niño puede volverse el acosador o bully es buscar recobrar su sentido de valía como persona dentro de un ambiente competitivo donde se siente fuera de lugar o con pocas habilidades o competencias.

Algunas características de los niños acosadores o bullys son las siguientes:

Conductas:

  • Ha aprendido en casa que tratarse mal y tratar a otros mal es aceptable y normal
  • Se siente bien cuando logra que le tengan miedo
  • Hace daño a otro cuando otros no lo ven
  • Ve como presa fácil a aquellos que perciben como más tímidos o que no se pueden defender
  • Hacen bromas chistosas y muy crueles
  • Acosa porque lo hace popular
  • Domina y controla para obtener el poder
  • No es muy feliz ( y a veces no se da cuenta)
  • Tiene otras conductas antisociales y no son ansiosos, ni inseguros ni carentes de amigos.
  • Ofensivos con cualquier persona
  • Escaso control de impulsos
  • Ve la violencia como cualidad positiva
  • Desea dominar
  • Fuerte física y emocionalmente
  • Insensible a los sentimientos de los demás
  • Buena autoestima
  • Tiene dinero extra o pertenencias de las cuales no puede dar explicación
  • Culpa a otros con rapidez

Qué requiere:

  • Necesita apoyo y afecto
  • Necesita estar cerca de personas con buen trato
  • Necesita aprender empatía y asertividad
  • Necesita que se le eduque sobre el daño que hace

Las situaciones presentes en las familias a las que pertenecen los niños acosadores pueden presentar algunas, o la mayoría de las características que se mencionan a continuación: En la familia ocurren actos violentos donde el niño no puede defenderse ni defender y vive en un ambiente donde el más fuerte es el que gana. Las reglas y límites son confusos o están ausentes y se legitima perder el control. Usualmente uno de los padres está ausente, principalmente a causa de divorcio o separación, no tanto por fallecimiento aunque puede ser el caso. Comúnmente el padre es el que presenta un carácter irritable y la madre una actitud deprimida. Si la pareja se encuentra junta pueden estar presentando problemas de pareja por distintos motivos incluyendo problemas económicos. El niño acosador usualmente pertenece a una familia grande donde puede pasar desapercibido con mayor facilidad si así lo desea. Si bien estos no son factores causales, sí son variables comunes presentes en distintos casos donde se ha analizado el contexto del cual provienen chicos que presentan estos problemas de conducta.

¿Cuáles son algunas señales  de alarma que indican que tu hijo o alumno puede estar siendo víctima de acoso?

Señales comportamentales

  • Golpes que no explica cómo se han producido, arañazos, cortes, rasgaduras de su ropa o pertenencias.
  • Misteriosa pérdida de objetos y pertenencias.
  • Malestares causados por estrés: dolores de cabeza o estómago sin motivo.
  • Baja en su rendimiento escolar.
  • Llegar a casa hambriento (robo de dinero o lunch).
  • Pedir o robar dinero para pagar al acosador.
  • Tener pocos amigos.
  • No ser invitado a fiestas casi nunca.
  • Dejar de comer.
  • Rechazo a contar qué le ocurre.

Señales emocionales:

  • Conductas temerosas: miedo a ir a la escuela, a salir solo(a), a asistir a alguna clase o estar con un determinado grupo de personas.
  • Cambios de comportamiento: retraerse, estar de mal humor, tartamudear, estar enfadado(a), irritable, infeliz, lloroso(a), inquieto(a).
  • Intento de suicidio o ideas suicidas.
  • Ansiedad: enuresis (hacerse pipí en la cama por la noche), comerse las uñas, miedos, tics, insomnio, terrores nocturnos.

Puede haber otras razones que puedan generar estos síntomas, es por eso que resulta de suma importancia observar y platicar con los niños, estar en constante comunicación entre papás y escuela, conocer a sus amigos y compañeros de clase y en la medida de lo posible, interactuar en diversas actividades con ellos para establecer diálogo y confianza que ayuden a detectar cualquier anomalía. Con nuestro apoyo y acción como adultos podemos prevenir y reducir la incidencia de este tipo de comportamientos.

 

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